Harry ha muerto
Hoy es un día triste para los amantes de las aventuras de Harry "Conejo" Anstrom, el protagonista de varias novelas del hoy fallecido John Updike. Comencé a leer a Updike en los años 80, cuando llegó a mis manos por casualidad la primera novela de la serie: "Corre, Conejo". Seix Barral había lanzado una colección de literatura, no recuerdo si era mundial, internacional, o universal, pero había títulos de Faulkner, Sábato, Steinbeck, Le Carré, etc. La cuestión es que desde el primer momento el personaje de Conejo me entusiasmó y me cautivó. A lo largo del tiempo fui leyendo todas las siguientes novelas de la tetralogía:
"Conejo es rico"," El regreso de Conejo" y "Conejo en paz", con un Harry ya abuelo al que le llega el final de su vida. La última incursión en la vida de Harry fue "Conejo en el recuerdo", un maravilloso broche final al personaje.
A lo largo de centenares de páginas Updike nos explica casi toda la vida de un norteamericano medio, blanco, protestante y anglosajón, prácticamente desde su adolescencia hasta la senectud, y nos da un reflejo de la sociedad durante todos esos años. Las novelas están ambientadas en una ciudad de Pennsylvania llamada Brewer, que suponemos debe ser Ipswich, que es donde el escritor residió durante mucho tiempo. Updike crea a través de sus personajes un microcosmos único, una disección de lo cotidiano con un punto de humor que sólo un genio como él puede llegar a plasmar.
La liberación sexual de los años sesenta queda plasmada en muchas de sus obras como "Parejas", "Memorias de la administración Ford" y en la serie "Conejo". Inolvidable es aquella en la que un grupo de matrimonios se va a Hawai de vacaciones y deciden que harán intercambio de pareja. Conejo desea con locura a una mujer llamada Cindy, pero la primera noche no le toca hacerlo con ella y se tiene que contentar con otra que no le gusta nada; creo que es en la velada siguiente cuando todo está preparado para que él y Cindy puedan acostarse cuando....
O aquella otra cuando ya es abuelo en la que no deja de fijarse en las amplias caderas de su nuera Pru, la mujer de su hijo Nelson...
Y por no hablar de Janice Springer, su mujer, y de su "amistad" con Charlie Stavros, un empleado del concesionario Toyota que regenta Conejo.
No quiero desvelar más por si alguien se anima a leerlo, pero las aventuras de Harry "Conejo" Anstromg bien merecen una revisión.
Al igual que su personaje, fallecido en la novela "Conejo en paz", John Updike nos ha dejado, y seguro que ambos están juntos por ahí buscando una Cindy cualquiera, libres de obligaciones y, encima, en el cielo.
