Tanta pasión para nada

El título de esta nota es de un relato de Julio Llamazares que trata sobre el fatídico penalti que Miroslav Djukic falló en el último minuto de un partido contra el Valencia que decidía el título de Liga. Djukic falló y la liga voló al Barça de Johan Cruyff.

Eso debió pensar Alberto Contador cuando ayer se cayó bajando uno de los puertos del Tour de Francia. Tanto esfuerzo, tanto entrenamiento, tanta preparación y tanta pasión para nada, pero así de injusto es el ciclismo, no se puede fallar ni un día. Cualquier jugador de fútbol o de cualquier deporte de equipo puede tener un mal día y no significar nada para el equipo. Cuantas veces se ha dicho esta temporada: Messi o Ronaldo este domingo no han hecho nada y sin embargo el equipo ha vencido. En el ciclismo eso no ocurre, si aspiras a ganar una de las grandes vueltas no puedes tener un día malo ni tener la mala suerte de una caída que te deje fuera. O todo o nada, esa podrá ser su máxima.

Un ciclista profesional lleva muchos kilómetros de duro entrenamiento para poder afrontar las dos semanas que dura una gran vuelta como el Tour de Francia, sin duda la carrera ciclista por excelencia, y es una pena que todo se haya ido al traste por culpa de una caída, pero no hay que olvidar que bajaba un puerto a más de 70 kms/h, con el piso resbaladizo por la lluvia y con el típico asfalto maltrecho- por culpa del hielo y las condiciones metereológicas- de casi todos los puertos. El tubular de una bicicleta no son los neumáticos de lluvia que calzan las motos GP o los Fórmula 1, es lo más fino posible para evitar el máximo roce y sacar el máximo rendimiento, y a veces se tiene la sensación de que tienes la misma estabilidad que una cuchilla deslizándose por un espejo.

Suerte Alberto !!!!